viernes, 14 de marzo de 2014

LEER TODA LA VIDA

Desde que tuve siete años empecé a leer cuentos en la casa de una tía en compañía de mis primos, que años maravillosos. A los doce años soñaba con ser poeta, cada vez que en el Colegio nos preguntaban qué íbamos a ser en el futuro yo mentía, mi respuesta era periodista, roñoso disimulo. Cuando cursaba el tercer año, volví a escudarme con el cuento del periodista, pero un compañero de carpeta por pura casualidad en vez de decirme periodista me decía con afecto poeta. Existen insólitos lugares, insólitos espíritus, así como existen extrañas personas; existen tierras santas aguas turbias y, aire fresco, pero también existen hombres malditos. Ese año que cursaba el tercero me encontré con ese grupo de poetas malditos, desde aquella vez mi pasión por las matemáticas sucumbieron a la lectura de todo género literario, me hice poeta en el silencio, en el anonimato, me instalé en una atalaya a donde subía y bajaba con entusiasmo para encontrarme con esos jóvenes genios de piel amarilla, ilusos, ensimismados con los brazos cruzados; imaginarios artistas solitarios, de alma rebelde, sedientos y orgullosos. En esos castillos al aire radicaba la fuerza, la paz, la nada, el amor y la vergüenza. En ese templo inventado imperaba la obstinación, la fantasía, la vida, libertad, la locura y la muerte. “Naturaleza es templo donde vivos pilares/ dejan salir a veces tal cual palabra oscura;/ entre bosques de símbolos va el hombre a la ventura, / que lo contemplan con miradas familiares…(de Correspondencias), ¿A qué naturaleza se refiere Baudelaire?, ¿La naturaleza de la que habla el poeta es el poema mismo, si es así, el poema es un templo? Desde aquellos años primaverales de la secundaria, vi en Charles Baudelaire un poeta intelectual y sensual, me enseñó que las palabras tenían un poder evocador, creaban imágenes y estados de ánimo. Fue Arthur Rimbaud que me deslumbró con su TEMPORADA EN EL INFIERNO, propuesta de verbo poético accesible a todos los sentidos, un libro que semeja a un exótico jardín lleno de perfumes, sonidos, colores. Esta mágica experiencia hizo que la lectura se covirtiera para mí en uno de los placeres más hermosos de por vida. http://www.imaginaria.com.ar/2012/06/leer-toda-la-vida/

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