martes, 11 de marzo de 2014

ANÉCDOTAS SOBRE EL PENTACÍCLICO

En agosto del 2003 me encontré con un libro firmado por el Dr. Pedro del Castillo Bardales. El libro llevaba un extraño título “PENTACÍCLICO”. Debajo del libro me aguardaba una prosaica nota que decía; “Agradeceré mucho presentación del libro”. Atte., Nelson. Después de bañarme, cogí el libro, sin ningún interés, otras eran las preocupaciones que tenían ocupada mi mente, en ese instante llegó mi Libertad y me puso al tanto sobre el qué, el cuándo, el dónde y demás atenciones que debería proveer al libro y a su ilustrísimo autor ausente. Sobre el autor recordé que hace años lo encontré en un estudio histórico de la literatura regional amazónica. Recuerdo también haber leído en las páginas viejas de los diarios de la década del setenta que el autor fue una de las figuras más reconocidas de la Feria del libro amazónico, acontecimiento que se celebraba año a año en la capital loretana. Ah, se trata del ginecólogo y periodista del Castillo, un yurimagüino de mucha valía que en sus años otoñales retornaba a su tierra natal para regalarnos su cosecha literaria de la última década. En ese instante asumí el encargo con beneplácito, se trataba de uno de los hijos más ilustres de Yurimaguas y Loreto, pero no sabía cómo introducir la presentación de su libro. Fue mi Libertad que sugirió que tomara una de las tantas historias de la tradición oriental para presentar el libro. Excelente idea mi vida, le dije y así fue cómo hice una analogía de la historia con el discurso poético del libro. Desde hace tiempo venía presentando diversos libros que llegaban a la ciudad en busca de un auditórium y de hacerse conocer por los potenciales lectores. Lo penoso de estas actividades eran que poca gente asistía a estas citas culturales que la Municipalidad convocaba, porque no es igual exponer para una sala llena, bote a bote que exponer para cuatro pelagatos. Tenía una larga semana para leer el libro y organizar mi exposición, pero estando prestando servicios en el sector público, mis horas de ocio se habían reducido ostensiblemente a tres horas y lo que era peor esas horas le quitaba al dormir. Y llegó el día indicado en el Programa de Fiestas Patronales. A las 9:57 a. m. llegué al Auditórium de la Municipalidad Provincial de Alto Amazonas, la sala estaba repleta de gente, muchos de ellos al igual que el autor, visitaban después de años la tierra natal y habían hecho de la fiesta patronal y semana turística 2003 un bonito pretexto para reencontrarse con el pueblo que les vio nacer. Los responsables del protocolo me presentaron al maestro. Nos saludamos con entusiasmo, pero en sus ojillos amarillos del poeta vi un airecito de decepción, tal vez él esperaba que la presentación de su libro lo hiciera un doctor, un perro viejo; una eminencia en el arte literario. Mi aspecto indiano de contextura delgada iba a quedarse en un segundo plano en cuanto hiciera uso de la palabra. El reloj de la catedral dio diez campanadas, en ese preciso momento inicie mi disertación. “Cierto mercader envío a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el secreto de la felicidad, El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo en lo alto de una montaña. Allí vivía el sabio que buscaba, El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el secreto de la felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde. Pero quiero pedirte un favor – añadió el sabio entregándole una cucharilla de té en la que dejó caer dos gotas de aceite- Mientras camines lleva esta cucharilla y cuida de que el aceite no se derrame. El joven comenzó a subir y a bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasados las dos horas, retornó a la presencia del sabio. ¿Qué tal?- preguntó el sabio- ¿Viste los tapices de percia que hay en mi comedor?, ¿Viste el jardín?, ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?. El joven, avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite. Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo- dijo el sabio- No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa- Ya más tranquila, el joven cogió nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto. Pero dónde están las dos gotas de aceite que le confié?- preguntó el sabio. El joven miró la cuchara y se dio cuenta de que las había derramado. Pues éste es el único consejo que puedo darte- Le dijo el sabio – El secreto de la felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara”. De la misma manera el autor, Dr. Pedro del Castillo Bardales con su libro PENTACICLICO da un vivo testimonio de haber transitado un largo camino de la vida por los diferentes lugares del planeta, así lo demuestra en su poema ciudadano del mundo, en el mismo que ha contemplado con viva emoción las maravillas del mundo, pero jamás se ha olvidado de las dos gotitas de aceite: su familia y su tierra. El libro que hoy presentamos PENTACÍCLICO- es una delicada flor de cinco pétalos bien definidos. El primer pétalo se titula Telúricas, reúne un conjunto de cantos bien modulados dedicados a exaltar la belleza de la amazonía. El segundo pétalo se denomina intimidades y agrupa poemas cuya temática y sentimientos expresan los grandes problemas humanos como la soledad, el sufrimiento, la vida, el amor, la esperanza y el destino. El tercer pétalo se denomina En carne viva, presenta poemas que están ligadas a su experiencia médica, Son poesías sensibles, humanas y dolidas. El cuarto pétalo es a mi juicio el corazón de la obra, su mismo título Hogareñas, es sugestivo, se alimenta del ambiente familiar, de los recuerdos y de los pesares de la vida. El discurso poético alcanza un notable nivel de ternura y poesía. En esta estación del libro el poeta se muestra laborioso, imaginativo, lúdico, juega con el tiempo y el recuerdo. Me quedo con el cuarto pétalo del libro, esperando que ustedes lean y gocen del quinto pétalo que tiene su propia fragancia y su colorido. PENTACÍCLICO, es un libro donde el autor busca afanosamente la felicidad en los jardines, en las bibliotecas, en su casa, en cada una de las maravillas del mundo, en la delicadeza de las flores. En el equilibrio de la vida. El autor se desdobla en dos personas a la vez. Es el joven que busca el secreto de la felicidad, pero también es el sabio viejo que tiene el consejo oportuno. Este recorrido lo hace con un lenguaje sencillo, amoroso y musical. Dr. del Castillo que la fragancia de las nuevas cosechas nos llegue periódicamente. Muchas gracias. Y como decía el poeta, tengo ganas de quedarme plantado en este verso, antes de que me embarque en un nuevo viaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario